El ADN de la Excelencia
jueves 15 ene 2026

Vivimos en una sociedad donde la disrupción ha tomado protagonismo en muchas áreas: IA, automatización y un mercado hipercompetitivo se han convertido en lo cotidiano.
Pero ante este panorama es importante tener claro, que si bien, la tecnología acelera procesos, no logrará sustituir completamente, lo que de verdad sostiene a una organización, su equipo de trabajo.
Los más de 25 años de experiencia que tengo en el sector empresarial, liderando y creando grandes proyectos de negocios, como Eva Seguros, me hacen tener la firme convicción que las organizaciones que gestionan el cambio con mayor unión, eficacia y rapidez son las que sobreviven y se preparan mejor para un futuro cada día más cambiante.
ADN de la excelencia
Para nosotros esto no es un discurso inspiracional: es el estándar con el que seleccionamos, desarrollamos y evaluamos a las personas dentro de Eva Seguros. Define cómo trabajamos, cómo tomamos decisiones y cómo respondemos cuando el entorno se vuelve incierto.
En nuestra organización, el 70 % del valor es intangible: la imagen, la confianza en nuestros líderes y la credibilidad que generan, su visión estratégica y la eficacia en la toma de decisiones.
El 30 % restante es tangible: número de oficinas o propiedades, cantidad de empleados o una buena tesorería. La IA puede multiplicar lo tangible, pero lo intangible nos define por quiénes somos cuando hay presión, incertidumbre o cuando falta tesorería o financiación.
Nuestro estándar de empleado en Eva
Considero que en las organizaciones existen cuatro tipos de empleados: los que nunca crean problemas, los que crean problemas, los que hablan de los problemas y los que solucionan los problemas. Para Eva Seguros solo hay una categoría útil: quienes solucionan problemas.
A continuación, dejo nuestro estándar de empleado de Eva Seguros con ADN de Excelencia.
1. Puntualidad
La puntualidad es respeto y fiabilidad. Se llega a tiempo y preparado. Podemos nacer con un don, pero la excelencia es el único don que la naturaleza no nos regala, y la puntualidad es el primer hábito de esa excelencia.
2. Control interno
Responsabilidad total, sin victimismo. Nosotros no atribuimos el éxito ajeno a la buena suerte ni nuestros fracasos a la mala suerte. Aquí no. Aquí se corrige y se mejora. Hemos mejorado con los daños y no con los años.
Cada resultado es una oportunidad para asumir responsabilidad y elevar el estándar.
3. Aprendizaje continuo
Formación constante y aplicada. La IA acelera, pero el diferencial es el criterio. El conocimiento es aquello que aprendemos de otras personas y tiene límites; la creatividad, en cambio, es innata, se agudiza con la necesidad y no tiene límites.
Aprender no es opcional: es parte del rol y del compromiso profesional.
4. Generosidad
Compartir conocimiento, elevar al equipo y aportar valor real. Procurar el bien ajeno por encima del propio nunca será entendido por quienes solo lo harían por más dinero. La cultura fuerte se construye con generosidad.
Aquí el crecimiento individual nunca va por encima del crecimiento del equipo.
5. Mentalidad de crecimiento
Los fallos se convierten en mejoras, no en excusas. Incluso en los océanos más oscuros algunos peces consiguen nadar, y si hoy no sale, aceptamos nuestros errores, comenzamos de nuevo y retomamos el vuelo.
Equivocarse no es el problema; no aprender del error, sí.
6. Proactividad
Iniciativa inmediata: proponer, ejecutar y cerrar. En lugar de criticar, aprendemos; en lugar de hablar, escuchamos; en lugar de decirlo, lo hacemos; en lugar de dormir, soñamos.
No esperamos instrucciones para actuar cuando el problema ya es evidente.
7. Agente de cambio
El cambio es constante; quien no se adapta, cae. Gracias a la hiperconectividad actual, la discriminación geográfica desaparecerá y nada volverá a ser como antes. Por eso debemos saber trabajar con el pasado en la mochila, el presente en los zapatos y el futuro en la cabeza.
La adaptación no es una reacción tardía, es una actitud permanente.
8. Humildad ante el error
La humildad también es saber pedir perdón cuando se falla y saber perdonar a los demás. Siempre digo que hay que ser valiente para pedir perdón y bondadoso para saber perdonar.
La madurez profesional se demuestra en cómo se gestiona el error.
9. Alineación con objetivos
Podemos tener la mejor estrategia o al mejor líder, pero sin el equipo adecuado nunca habrá éxito. El objetivo es que nos copien las ideas, pero que no puedan copiarnos ni la pasión ni el talento del equipo.
Aquí todos remamos en la misma dirección, incluso cuando no es la más cómoda.
10. Valor, no reloj
La meritocracia es la convicción de que cualquier persona de la organización puede crecer exclusivamente a través de su talento y esfuerzo. A veces, lo verdaderamente difícil es hacerlo fácil, y ese perfil es el más valioso para nuestros intereses.
Medimos impacto y valor, no horas ni presencia.
Liderazgo y legado
Liderar no es mandar, es crear equipo y resultados. Un “jefe” es quien habla de soluciones cuando todos hablan de problemas, y eso es esencial. Seleccionar jefes es fácil; lo difícil es crearlos. Por eso, en la selección previa, para mí es fundamental elegir buenas personas: con eso se nace, lo demás se aprende.
El verdadero legado de un líder no es lo que logra, sino el equipo que deja preparado para continuar.
Y si alguien me pregunta cómo se consigue un equipo excelente, la respuesta es clara: recorriendo un largo camino de años, prueba y error.
Antonio Vila CEO, Eva Seguros