¿Cuáles son los fenómenos atmosféricos que cubre el seguro de hogar?
viernes 16 feb 2024

Entre los fenómenos atmosféricos cubiertos por un seguro de hogar se encuentran la lluvia, el viento, el pedrisco o granizo, la nieve y los rayos. Estos fenómenos son considerados dentro de las garantías básicas de la mayoría de las pólizas de seguro de hogar debido a su frecuencia y potencial para causar daños significativos.
¿Cómo saber si necesito un seguro de hogar para fenómenos atmosféricos?
La ubicación geográfica de tu hogar es un factor determinante. Las áreas propensas a sufrir eventos climáticos extremos, como zonas costeras que pueden experimentar huracanes, regiones susceptibles a inundaciones, o áreas con alta incidencia de tornados o terremotos, requieren una consideración especial.
La historia climática de tu región ofrece información valiosa sobre el potencial de futuros fenómenos atmosféricos y su posible impacto en tu propiedad.

Lista de fenómenos atmosféricos que no cubre el seguro de hogar
Los seguros de hogar generalmente establecen exclusiones específicas para ciertos fenómenos atmosféricos o situaciones relacionadas con ellos. Algunas de las exclusiones más comunes son:
- Daños derivados de defectos o falta de mantenimiento del hogar.
- Daños por heladas, especialmente si afectan a plantas, árboles y otros elementos situados en el exterior.
- Daños en bienes al aire libre pueden no estar cubiertos, especialmente si están desprotegidos.
- Daños por agua, arena o polvo que penetren por aberturas no aseguradas o mal cerradas suelen estar excluidos.
- Daños por olas o mareas, incluso si son consecuencia del viento, a menudo están excluidos.
- Daños por desbordamiento o rotura de presas, ya que habitualmente son cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros en España en casos de catástrofes naturales.
- Daños por movimientos de marea y, en general, de las aguas procedentes del mar.
- Algunas pólizas excluyen daños causados por vientos que superen ciertas velocidades, como rachas que excedan los 120 km/h.
¿Cómo se clasifican los fenómenos meteorológicos?
Una de las clasificaciones más comunes se basa en la escala de tiempo y la magnitud del fenómeno:
- Meteorología sinóptica: se refiere al estudio de los sistemas meteorológicos a gran escala que abarcan áreas extensas, como las borrascas y los anticiclones. Estos fenómenos pueden durar desde varios días hasta una semana.
- Meteorología mesoescalar: se enfoca en fenómenos meteorológicos de escala intermedia, como tormentas convectivas, tornados y frentes meteorológicos. Estos eventos pueden afectar áreas más pequeñas, como una ciudad o una región.
- Meteorología microescalar: se ocupa de fenómenos meteorológicos a escala muy pequeña, como ráfagas de viento, corrientes descendentes, y turbulencia atmosférica. Estos eventos pueden ocurrir en minutos y afectar áreas muy localizadas.
Otra forma de clasificar los fenómenos meteorológicos es según su naturaleza:
- Fenómenos atmosféricos: incluyen eventos como lluvia, nieve, granizo, niebla, neblina, etc.
- Fenómenos eléctricos atmosféricos: incluyen rayos, tormentas eléctricas y otros fenómenos relacionados con la electricidad atmosférica.
- Fenómenos climáticos extremos: como huracanes, tornados, ciclones, olas de calor, olas de frío, sequías, etc.
¿Dónde se producen más los fenómenos atmosféricos?
Los fenómenos atmosféricos se producen principalmente en la tropósfera, la capa más baja de la atmósfera, y su distribución global se ve afectada por factores como la proximidad a los océanos, la altitud, la latitud y la presencia de corrientes de aire y marinas.
Por lo tanto, las regiones con grandes contrastes de temperatura y humedad, como las zonas de frente entre masas de aire polar y tropical, son particularmente propensas a fenómenos atmosféricos intensos y variados.
Los fenómenos atmosféricos pueden causar daños significativos en el hogar, por lo que contar con un seguro adecuado es importante para evitar gastos imprevistos. Para encontrar la mejor opción utiliza un comparador de seguros de hogar para evaluar coberturas y precios, asegurando una protección eficiente frente a eventos climáticos adversos.